¿Debe una traducción ritual sonar a alemán del siglo XVIII o a español litúrgico vivo? Esta pregunta atravesó cada página del corpus, y no tiene una sola respuesta correcta.
Traducir un ritual no es traducir un manual. El texto se dice en voz alta, se memoriza, se actúa. Una palabra que en el papel es exacta puede resultar impronunciable en logia; una frase fiel a la sintaxis alemana puede romper el ritmo ceremonial. De ahí la tensión permanente entre dos ideales.
La traducción fiel
La versión fiel busca reflejar el sentido exacto del original, preservando giros, estructura y matices. Es indispensable para el estudio: permite cotejar, citar y comprender qué decía realmente la fuente. Su precio es a veces la aspereza: el español suena "traducido".
La traducción homologada
La versión homologada adapta el texto a la práctica ritual mexicana: ajusta el ritmo, normaliza la terminología y privilegia la oralidad. Es la que sirve en el trabajo de logia. Su riesgo es alejarse del original sin señalarlo, y por eso debe ir siempre acompañada de la versión fiel y del texto alemán.
La solución no fue elegir una, sino conservar ambas —y el original— en capas, para que cada hermano vea de dónde viene cada palabra.
Cuatro capas, una decisión honesta
Por eso cada documento del corpus se ofrece en cuatro capas: el PDF original escaneado, la transcripción alemana, la versión bilingüe alineada y el español. No se oculta la mano del traductor: se muestra. Esa transparencia es la única forma responsable de editar textos que circularán como si fueran canónicos.